Género

De la Incursión de Mujeres en la Educación Superior a la Feminización en las Ingenierías

Fabiola Omonte

En conmemoración al pasado 8 de marzo día internacional de la mujer quisiera abordar en este articulo un aspecto de trascendencia y gran significancia para todas las mujeres como ha sido el acceso a la educación superior enmarcado en el derecho a la educación, conquista histórica generacional de nuestras abuelas y madres. Tomando en cuenta que uno de los objetivos del milenio es promover la igualdad de género y la potenciación de la mujer el convencimiento de que el camino para mejorar la condición de subordinación de la mujer y lograr la igualdad se debe dar en base a la autonomía de la mujer en todos los ámbitos, entendiéndose esta autonomía como el grado de libertad que una mujer tiene para poder actuar de acuerdo con su elección y no con la de otros. Esta libertad se descompone en 3 tipos de autonomías: la económica, la física y la de toma de decisiones, plasmándose en la independencia económica, los derechos sexuales y reproductivos, una vida libre de violencia y la paridad en la política.

A partir de la década de  los cincuenta surgieron los primeros movimientos de carácter feminista estando liderados por jóvenes universitarias, movimientos que en la década de los ochenta se expandieron a Latinoamericana “reconociéndose como la primera ola feminista la etapa de lucha por el derecho al  sufragio y a la educación formal”.  América latina por las necesidades del sistema político económico Neoliberal origino e impulso la incursión gradual de las mujeres al mercado laboral como estrategia para la supervivencia económica y consecuentemente su especialización profesional con el ingreso a Universidades.

Se puede decir que el derecho a la educación ha sido reivindicado por las mujeres como un medio para incidir en mejorar las condiciones de vida por su directa relación con la empleabilidad. La división sexual del trabajo rige la organización de la educación del mercado de trabajo y ha determinado la segmentación de áreas de conocimiento de estudio por sexo situación que actualmente ha cambiado por lo menos en cuanto al acceso. Hay suficiente evidencia empírica para afirmar con certeza que a mayor nivel educativo, mayores y mejores posibilidades de inserción laboral e ingresos así como mejores perspectivas de movilidad social ascendente.

A nivel mundial entre los años de 1970 y 2009 la matriculación de mujeres en estudios superiores sufrió un vertiginoso crecimiento: de los 32 millones de estudiantes matriculados en 1970 pasaron a ser 165 millones  en 2009, lo que supone un incremento de alrededor del 500%. En América Latina y el Caribe se observa una situación excepcional aproximadamente el 60% de los graduados universitarios son mujeres. En el caso de Bolivia según el último censo de población y vivienda realizado en el año 2012 el 50% de la población total corresponde a la población femenina del cual el  19,7%  tiene educación superior, es decir un quinto del total de la población femenina.

En la última encuesta sobre la situación de las mujeres en Bolivia realizado por la coordinadora de la mujer en el año 2014 se revela interesantes datos y resultados sobre el acceso de la educación superior de mujeres provenientes de áreas urbanas, rurales y mujeres indígenas de tierras altas y bajas. Las mujeres que residen tanto en el área rural como urbana tienen un acceso a la educación  superior con un 17% y las del área rural en un 7% sobre la base de una muestra poblacional de 2.620 encuestadas.  Por otro lado las mujeres indígenas de tierras altas pudieron acceder a educación superior en un  61%  y  las indígenas de tierras bajas con un 39% existiendo aun una brecha entre mujeres de Tierras altas y Tierras baja muy notoria y evidente. En cuanto a las expectativas el 91,1% de la población encuestada que no estudia hubiera querido continuar estudiando hasta lograr la profesionalización, entre los motivos para dejar de estudiar se encuentra: la falta de recursos económicos, priorización de las familias en la educación de los hombres y por encontrarse en  matrimonio o concubinato. La encuesta concluye que las mujeres tienen un mayor acceso a niveles escolares superiores que sus madres debido a  la apertura para el acceso educativo a las mujeres en las dos últimas décadas.

Este incremento de la masificación en la matricularización universitaria nos permite evidenciar actualmente el fenómeno de la feminización en carreras no tradicionales para mujeres como han sido las áreas de ciencias y tecnología (especialmente en las carreras de ingenierías). Según datos de la UNESCO, el porcentaje de mujeres que cursan estudios de ciencias y tecnología varía en un rango del 25 al 30 % en todos los países.

Para que se de este incremento según el PIEB en esta última década se entrecruzaron cuatro factores que han incidido, con distintos signos en la estructura del trabajo en Bolivia que han contribuido a la diversificación en la elección de áreas de estudio de las mujeres. El crecimiento de sectores ligados a empresas transnacionales, creciente oferta de profesionales y técnicos, la descentralización del Estado en todos sus niveles que ha generado nuevos espacios laborales, los requerimientos laborales de mayor especialización post-gradual y la  marcada heterogeneidad económica y productiva en Bolivia es otro dato a tomar en cuenta pues segmenta el mercado profesional.

En el caso de la Universidad pública de San Francisco Xavier de Chuquisaca el porcentaje de universitarias en la facultad de tecnología desde el año 2009 al 2014 ha recibido un leve incremento como en la carrera de Arquitectura donde las mujeres son el 50 % y las carreras con menor población femenina son ingeniería electromecánica ingeniería mecánica, ingeniería eléctrica, ingeniería civil e ingeniería de petróleo y gas natural, las cuales no solo evidencian bajos porcentajes de matriculación si no que van decreciendo en cada gestión académica.

Hay avances pero estos no son lo suficiente por lo menos en el acceso de mujeres en la educación superior, estos progresos educativos y de profesionalización alcanzados no evita que las mujeres ganen menos que los hombres (brecha salarial), que para tener un empleo estable tengan que tener mas años de educación que los hombres, que accedan a empleos precarios y que se incremente la desocupación femenina sin contar el problema del abandono de la carrera universitaria que responde a diversos factores principalmente económicos y culturales; la institucionalidad universitaria conservadora tampoco contribuye a mejorar la situación como ya lo decía la doctora Katia Zamora: Es más fácil que exista una presidenta mujer que una rectora mujer.  Las mujeres han demostrado indicadores de mejor rendimiento escolar y se han diversificado. Según estos lineamientos existe diferencia entre la igualdad formal y la real, entendiendo que esta última implica para su efectivización, un cambio profundo que penetre y trascienda la cultura, la economía, la política, el trabajo y la familia. Lo cierto es que los límites a la participación de la mujer en varios ámbitos como el político, y el ejercicio efectivo de sus derechos tiene una estrecha relación con la educación.

BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA

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  • Sánchez, María del Carmen 2014 “La situación de las mujeres en Bolivia” (La Paz: Coordinadora de la Mujer)

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